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CONSEJO FARMACÉUTICO DEL MES

Sarcopenia: La silenciosa pérdida de masa muscular

Identifica la amenaza oculta que desgasta tu fuerza cada día

Sarcopenia: La silenciosa pérdida de masa muscular

 

¿Sientes que te cuesta más moverte o levantar cosas como antes? No eres el único. Puede que no lo notes, pero tus músculos podrían estar perdiendo fuerza poco a poco. Esto tiene un nombre: sarcopenia, y afecta a entre el 10% y el 30% de las personas mayores de 60 años. Lo sorprendente es que pasa desapercibida hasta que un día subir escaleras o cargar una bolsa se vuelve un reto.

La sarcopenia es una condición que hace que tu masa muscular se reduzca con el tiempo, robándote fuerza sin avisar. No es solo cosa de la edad: la pérdida de masa muscular puede empezar antes de lo que imaginas y afectar tu día a día. Pero aquí viene lo bueno: no tienes que quedarte de brazos cruzados. 

En este artículo, te contamos qué la causa, cómo detectarla a tiempo y qué puedes hacer para proteger tu fuerza muscular desde hoy. ¡Sigue leyendo y descubre cómo mantener tus músculos en forma!

 

¿Qué es la sarcopenia y por qué no la sientes venir?

 

La sarcopenia es un proceso que desgasta tus músculos sin que lo percibas, un enemigo oculto que actúa en silencio hasta que tu cuerpo te pasa factura. No hay síntomas evidentes al principio, pero su impacto en la masa muscular y la fuerza puede limitar tu vida si no lo enfrentas. Vamos a explorar qué es desde un punto de vista científico y por qué pasa desapercibida.

 

Una pérdida de masa muscular que empieza con el tiempo

 

La sarcopenia es la disminución progresiva de la masa muscular y la fuerza, un fenómeno ligado al envejecimiento. Desde los 30 años, pierdes entre un 3% y un 5% de masa muscular por década, y este ritmo se acelera después de los 60. Ocurre porque el cuerpo reduce la síntesis de proteínas musculares, un proceso clave donde aminoácidos forman nuevas fibras.

Al mismo tiempo, las fibras musculares tipo II, las que te dan potencia para movimientos rápidos, se atrofian más rápido que las tipo I, que resisten esfuerzos largos. El resultado: una pérdida que no notas al inicio, pero que a los 70 puede reducir hasta el 50% de la masa de tus piernas, afectando tu movilidad. 

Factores como el estrés oxidativo y la inflamación crónica, que aumentan con la edad, dañan las células musculares y dificultan su regeneración. No sientes este desgaste porque no hay dolor ni alarma; es un declive silencioso que solo se revela cuando la fuerza falla en tareas diarias como levantarte o caminar.

 

¿Quienes son los más afectados de esta enfermedad?

 

Los mayores de 60 son los más expuestos, ya que la sarcopenia se dispara con el envejecimiento. A esa edad, la producción de hormonas como la testosterona y el factor de crecimiento insulínico (IGF-1), esenciales para mantener músculos, cae drásticamente. Pero no es solo cuestión de años: la inactividad física amplifica el problema. Cuando no usas tus músculos, las señales para repararlos se debilitan, y la atrofia se acelera. 

Si pasas horas sin moverte, tus fibras musculares pierden tamaño y potencia, incluso si eres joven. La baja ingesta de proteínas también juega un papel: sin unos 20-30 gramos por comida, tus músculos no tienen material para sostenerse. Condiciones como diabetes o inflamación crónica añaden riesgo, al alterar el metabolismo muscular. En resumen, la sarcopenia pega más fuerte a quienes combinan edad avanzada con poco movimiento o mala dieta, pero todos podemos estar en la mira si no actuamos.

 

Señales de la sarcopenia que no puedes ignorar

 

La sarcopenia no se anuncia con síntomas obvios, pero deja marcas claras en el cuerpo. Se trata de señales que reflejan un deterioro muscular que afecta tu vida diaria. Reconocerlas es el primer paso para frenarla.

 

1.Debilidad muscular

 

La debilidad muscular es más que sentirte flojo; es una caída real en la capacidad de tus músculos para generar fuerza. Pasa porque las fibras musculares tipo II, las que usas para movimientos rápidos y potentes como levantar una caja o apretar algo, se reducen con la sarcopenia. 

En términos clínicos, se mide con un dinamómetro: Si tu fuerza de agarre baja de 26 kg (hombres) o 16 kg (mujeres), estás en zona de alerta. Este cambio viene de una pérdida de unidades motoras, las conexiones entre nervios y músculos, que se deterioran con la edad o la inactividad. Si notas que abrir un frasco o cargar las compras te cuesta más, no es solo cansancio: tus músculos están pidiendo ayuda.

 

2. Fatiga

 

La fatiga no es solo estar cansado después de un día largo; es un agotamiento rápido que aparece incluso en esfuerzos cortos. En la sarcopenia, las mitocondrias de tus células musculares, las "fábricas" que producen ATP (la energía que mueve tus músculos), funcionan peor. Esto reduce la resistencia: caminar 400 metros o subir unas escaleras te deja sin aliento antes de lo normal. 

La inflamación crónica y el daño oxidativo, que aumentan con los años, desgastan estas mitocondrias, dejando tus músculos con menos combustible. Si sientes que te apagas rápido al moverte, es una señal de que la sarcopenia está minando tu energía muscular.

 

3.  Dificultad para levantarte

 

La dificultad para levantarte de una silla o la cama no es solo rigidez; es un signo de que los músculos de tus piernas están perdiendo potencia. Los cuádriceps, que extienden las rodillas, se debilitan por la sarcopenia, y esto se ve en pruebas como la de levantarse y sentarse 5 veces: si te toma más de 15 segundos o necesitas las manos para impulsarte, algo no va bien. 

Dicha pérdida viene de una reducción en la sección transversal de las fibras musculares y una menor activación nerviosa. Si cada vez dependes más de apoyos para ponerte de pie, tus músculos te están diciendo que necesitan refuerzo.

 

4. Caídas

 

Las caídas no son solo accidentes; en la sarcopenia, son una alarma de que tus piernas y tu equilibrio están en riesgo. La atrofia muscular disminuye la fuerza en los músculos estabilizadores, como los de las pantorrillas y los glúteos, mientras que la conexión entre nervios y músculos se vuelve más lenta, afectando reflejos.

Es por ello, aumenta el riesgo de caídas hasta un 50% en mayores, según índices como el test de Tinetti, donde puntajes bajos (menos de 19) muestran inestabilidad. Si tropiezas más, te tambaleas al girar o sientes las piernas inseguras, no es solo torpeza: la sarcopenia está debilitando tu base.

Estas señales son el grito silencioso de tus músculos pidiéndote acción. Ignorarlas puede costarte tu independencia, pero detectarla a tiempo te da el poder de cambiar el rumbo.

 

¿Qué causa la sarcopenia? Factores que están en tus manos

 

La sarcopenia no surge de la nada; hay razones claras detrás. Algunas dependen de ti, otras son más difíciles de cambiar, pero saber qué las provoca te da control.

 

1. No tienes suficientes proteínas en tu plato

 

Las proteínas son esenciales para tu masa muscular. Sin ellas, tus músculos se desgastan sin repararse. El cuerpo necesita unos 20-30 gramos por comida para construir nuevas fibras musculares, usando aminoácidos como la leucina. Si comes poco, la síntesis proteica falla y la sarcopenia avanza. Un tratamiento no farmacológico simple es subir tu ingesta con alimentos como carne, huevos o lentejas. Sin esto, la pérdida sigue creciendo en silencio.

 

2. Te mueves poco y tus músculos lo pagan

 

La inactividad física destroza tus músculos. Sin ejercicio, no hay estímulo para que las fibras crezcan o se mantengan; se encogen rápido. Lo mismo ocurre porque la falta de movimiento apaga vías como mTOR, que forman músculo, y aumenta la degradación de proteínas. 

Pasar el día sentado o sin esfuerzo físico dispara la sarcopenia más que la edad sola. Moverte, aunque sea con caminatas, puede frenarlo; si no, tus músculos se debilitan sin parar.

 

3. El envejecimiento y otros retos inevitables

 

El envejecimiento impulsa la sarcopenia. Con los años, hormonas como la testosterona y el factor de crecimiento insulínico (IGF-1) bajan, debilitando la capacidad de tus músculos para regenerarse provocando dolor muscular y articular. Los cambios hormonales y la inflamación crónica dañan las fibras poco a poco. No puedes detener el tiempo, pero comer bien y mantenerte activo suaviza el golpe. Estos hábitos no la eliminan, pero retrasan su impacto y te ayudan a resistir.

Conocer estas causas te pone al mando. Actúa hoy y tus músculos te lo agradecerán mañana.

 

Cómo prevenir la sarcopenia y mantener tus músculos fuertes

No puedes detener la sarcopenia del todo, pero sí ralentizarla. Estas acciones mantienen tus músculos fuertes y funcionales.

 

1. Come para fortalecer tu masa muscular

 

Las proteínas son esenciales para tu masa muscular. Apunta a 20-30 gramos por comida para reparar fibras con aminoácidos como la leucina. El colágeno fortalece músculos y tendones, y la suplementación con batidos o cápsulas ayuda si no llegas con la dieta. Carne, pescado o lentejas son tus aliados. Conocer cuántas proteínas se necesitan al día según tu edad y tu peso es crucial para una alimentación balanceada. 

 

2. Ejercicio: El secreto para no perder fuerza

 

El ejercicio salva tu fuerza. Los ejercicios de fuerza y resistencia en mayores de 50 años es indispensable si se quieren unos músuclos fuertes. Usar pesas ligeras o bandas, activan la síntesis muscular. La actividad diaria, como subir escaleras, también cuenta. Haz sentadillas o camina 30 minutos: son trucos simples para músculos vivos.

 

3. Hábitos pequeños que cuidan tus músculos

 

Pequeños gestos importan. Caminar más o levantarte seguido estimulan tus piernas, mejorando tu calidad de vida. Combatir el estrés con respiración profunda o sueño adecuado también ayuda, ya que el cortisol alto inflama y daña músculos. Cada hábito suma.

Estas estrategias son tu mapa para desafiar la sarcopenia. Actúa ahora y dicta tú las reglas del juego.

 

Soluciones en parafarmacia para minimizar los efectos de la sarcopenia

 

La sarcopenia puede mitigarse con opciones de parafarmacia. Los suplementos de proteínas y colágeno ofrecen un soporte basado en ciencia para preservar la función muscular.

 

Suplementos de proteínas: ¿Cómo te ayudan?

 

Los suplementos como la whey y la caseína refuerzan la musculatura. La whey, de absorción rápida, aporta aminoácidos esenciales como la leucina, que activa la síntesis de proteínas musculares tras el esfuerzo, favoreciendo la masa y la fuerza muscular. La caseína, de liberación lenta, mantiene un flujo constante de nutrientes, ideal durante el descanso nocturno. 

Productos como FontActiv están formulados con proteínas de alta calidad para contrarrestar el deterioro muscular. No revierten la sarcopenia solos, pero amplifican los efectos del ejercicio y la dieta. 

 

Colágeno: Un apoyo extra para tus músculos

 

El colágeno desempeña un papel más allá de las articulaciones; fortalece el músculo y apoya el tratamiento de la sarcopenia. Los péptidos bioactivos de colágeno, presentes en productos como Epaplus (con magnesio) o Colnatur (hidrolizado puro), mejoran la matriz extracelular que sostiene las fibras musculares, potenciando su resistencia. 

Estudios sugieren que combinados con entrenamiento, incrementan la masa magra. No son curas, pero complementan estrategias contra el desgaste. 

Estos suplementos son herramientas validadas por la ciencia para combatir la sarcopenia. Su eficacia crece cuando se integran en un plan activo y consciente.

 

Preguntas frecuentes sobre sarcopenia (FAQs)

 

1. ¿A qué edad empieza la sarcopenia?

 

La sarcopenia está conectada al envejecimiento. La pérdida de masa muscular arranca poco a poco cerca de los 30 años, con un descenso del 3-5% cada década. Se nota más después de los 60, cuando el cuerpo pierde fuerza para mantener los músculos. No es exacto, pero aumenta con la edad.

 

2. ¿Puedo evitar la sarcopenia solo con ejercicio?

 

El ejercicio físico ayuda mucho, pero no lo es todo. Moverte con actividades como caminar o levantar pesas fortalece los músculos y retrasa la sarcopenia. Sin embargo, también necesitas comer bien y mantener buenos hábitos. Solo el ejercicio no la para del todo.

 

3. ¿Qué suplementos sirven para la masa muscular?

 

La suplementación puede dar un empujón a tu masa muscular. Las proteínas en polvo, como las derivadas de la leche, y el colágeno aportan nutrientes que tus músculos usan para mantenerse. No son mágicos, pero junto con dieta y movimiento, son un apoyo útil.

 

Sarcopenia: Un desafío que puedes controlar

 

La sarcopenia no define el envejecimiento; es un reto que puedes moldear. Sus causas —el paso del tiempo, la falta de movimiento o una dieta insuficiente— no son barreras, sino señales para actuar. Con una dieta rica en proteínas y el ejercicio adecuado, transformas tus músculos en aliados de una vejez vibrante. 

No se trata de luchar contra los años, sino de enriquecerlos: Cada paso que das construye una vida donde la fuerza y la energía te acompañan. La ciencia lo confirma: tus elecciones diarias dan forma a cómo envejeces. Piensa: ¿Cómo quieres sentirte a los 70, 80 o más? 

Tú decides el ritmo. Explora más en Cómo elegir los mejores suplementos de proteínas y colágeno para combatir la sarcopenia y potencia tus opciones. Si alguna vez notaste que te cuesta moverte, no es un límite: Es el comienzo de un camino hacia una vitalidad que tú puedes diseñar.

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