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CONSEJO FARMACÉUTICO DEL MES

¿Cómo preparar Augmentine para niños?

Amoxicilina para niños: cómo podemos suministrarla a nuestros hijos

¿Cómo preparar Augmentine para niños?

Tu hijo no para de llorar. Le pones el termómetro y, de pronto, te das cuenta de que está ardiendo, así que decides llevarlo a urgencias para que lo vea un pediatra. El doctor, tras una exploración completa, le receta amoxicilina para niños, que es el nombre genérico del Augmentine. Así que te diriges a la farmacia más cercana y, con la receta, compras este antibiótico.

Sin embargo, cuando llegas a casa, te topas con un frasco de Augmentine para niños casi vacío. Solo hay una pequeña cantidad de polvo depositada al fondo y nadie te ha explicado cómo prepararlo para dárselo a tu hijo enfermo. Es algo que sucede más de lo que piensas. Por ello, basándonos en lo especificado en el prospecto del medicamento, aquí vamos a explicarte cómo prepararlo.

Amoxicilina para niños: contenido del envase y método de aplicación

El Augmentine para niños es un medicamento formado por dos principios activos: la amoxicilina y el ácido clavulánico. No obstante, esta presentación comercial en suspensión está formada por amoxicilina trihidrato y clavulanato potásico. Solo tras mezclarse con agua, como veremos que debes hacer más adelante, adquiere su forma definitiva.

Ahora bien, este antibiótico se presenta dentro de un frasco de vidrio transparente de 45, 107 o 147 ml dentro del cual es posible preparar, respectivamente, 40 ml, 60 ml o 120 ml de medicamento. Los envases más pequeños, como habrás podido comprobar, incluyen una jeringa dosificadora, mientras que los más grandes traen una cuchara.

A la hora de preparar antibióticos para niños elaborados a partir de amoxicilina, lo primero es realizar la fase de reconstitución. Te la explicamos:

  1. Sin quitar el tapón ni el cierre de aluminio que hay bajo él, agita el frasco. Con esto conseguirás que el polvo adherido al cristal se desprenda.
  2. Quita el tapón del bote de vidrio y el cierre de aluminio.
  3. Pon agua en el interior del frasco.

Añadir el agua a este tipo de antobióticos es, sin duda, el paso más delicado. Por este motivo, queremos explicártelo detenidamente:

  1. Fíjate en que, justo encima de la etiqueta del frasco de cristal o bajo la marca de la flecha situada en la etiqueta, hay una pequeña hendidura. No empieces a verter agua hasta que no la encuentres.
  2. Echa el agua en el interior del frasco hasta llegar a esa marca.
  3. Vuelve a colocar el tapón al bote, dale la vuelta y empieza a agitar.
  4. Proporciónale a tu hijo la dosis que necesite.

 

Preparar antibióticos para niños: ¿cómo dar el Augmentine con la jeringa dosificadora?

Si el frasco de amoxicilina que ha recetado el pediatra para tu hijo trae una cuchara, te resultará muy fácil. Esta tiene la medida para darle al pequeño la cantidad exacta de medicamento que necesita.

Sin embargo, en caso de que venga con una jeringa dosificadora, el proceso es diferente. Tendrás que proporcionarle a través de ella la cantidad que te haya dicho el doctor. En este sentido, incluye una escala en mililitros que te resultará muy útil:

  1. Limpia la jeringa con agua corriente.
  2. Sigue el proceso de preparación que comentamos en el apartado anterior.
  3. Retira el adaptador de la jeringa y ponlo en el cuello de la botella (encaja fácilmente haciendo un poco de presión).
  4. Asegúrate de que está bien sujeto y, a continuación, introduce la boquilla de la jeringa a través de él.
  5. Dale la vuelta al frasco con la jeringa y extrae la dosis indicada por el pediatra.
  6. Vuelve a poner el frasco en vertical y, con cuidado, retira la boquilla de la jeringa del adaptador.
  7. Pide a tu hijo que abra la boca y pon la boquilla de la jeringa sobre su lengua.
  8. Con delicadeza, empuja el émbolo de la jeringa hasta expulsar todo el líquido.
  9. Comprueba que el niño se ha tragado la amoxicilina.
  10. Con agua limpia del grifo, aclara la jeringa y colócala en un lugar adecuado para que se seque. Antes de volver a usarla, debes asegurarte de que no le queda ningún resto de humedad, ya que este factor puede alterar la dosis.

Recuerda que, para conservar el Augmentine de forma correcta, debes guardarlo en la nevera. Cuando todavía está en polvo puede durar más tiempo, pero, una vez reconstituido, dispondrás de 7 días para gastarlo. Pasado ese tiempo, tendrás que deshacerte de las dosis que no se hayan utilizado.

Otros aspectos clave para administrar Augmentine para niños

Como dijimos antes, los pediatras y los farmacéuticos no siempre dan información precisa acerca de cómo administrar la amoxicilina a los más pequeños. Además, el prospecto no siempre es todo lo claro que debería para algunas personas. Más si cabe en un momento en el que el niño se encuentra enfermo.

Es por eso por lo que queremos aclararte una serie de puntos muy importantes respecto a este antibiótico infantil:

  • Augmentine para niños es un medicamento recomendado en exclusiva para infantes que pesen menos de 40 kg. A partir de esa cifra deberán optar por otras alternativas. Lo normal es que el médico compruebe este aspecto antes de prescribirlo.
  • La dosis que necesitará tu hijo dependerá de su peso y de la gravedad de la infección bacteriana que sufra. Generalmente, oscila entre los 40 mg de amoxicilina y 5 mg de ácido clavulánico hasta los 80 mg/10 mg al día. Esas cantidades se administran siempre en tres dosis. Lo normal es proporcionarle al niño una cada 8 horas mientras dure el tratamiento.
  • Como mínimo, hay que esperar 4 horas entre cada dosis. Bajo ningún concepto debes darle dos en un intervalo inferior a 60 minutos.
  • Tampoco has de administrarle a tu hijo amoxicilina durante más de 2 semanas. Si pasado ese tiempo sigue sin encontrarse bien, vuelve a la consulta del médico.
  • Los niños con problemas de hígado o riñón han de tomar una dosis inferior de Augmentine. Así que, si tu hijo los sufre, asegúrate de aclarárselo al pediatra durante la consulta o de preguntárselo al farmacéutico con posterioridad.

Problemas comunes relacionados con la amoxicilina para niños

Es posible que, por error, le administres a tu bebé mayor cantidad de Augmentine de la necesaria. También puede suceder que el niño la consuma de forma accidental. En cualquier caso, siempre que la cantidad haya sido lo suficientemente elevada, es posible que aparezcan síntomas de malestar estomacal, como, por ejemplo, vómitos, náuseas o diarrea. Solo en casos extremos pueden suceder convulsiones.

Aun así, no te preocupes. Te recomendamos que, para disipar tus dudas, llames al Servicio de Información Toxicológica en caso de que, por error o ingestión accidental, tu hijo haya tomado más amoxicilina de la necesaria. Su teléfono es el +34 915 62 04 20. Ellos te indicarán exactamente cómo proceder y si debes acudir al servicio de urgencias más cercano a tu domicilio.

¿Qué pasa si se te olvida darle una dosis de amoxicilina a tu hijo?

También es posible que se te olvide darle una dosis a tu hijo. En este caso, proporciónasela en cuanto te acuerdes. Recuerda que, para la siguiente, tendrás que esperar al menos 4 horas y que nunca, bajo ningún concepto, has de utilizar una dosis doble con el objetivo de compensar la olvidada.

¿Puedes interrumpir el tratamiento con Augmentine infantil antes de que finalice?

Una cosa más. Es posible que el pediatra le haya prescrito a tu hijo 7 días de tratamiento con Augmentine, pero que tú notes que al cuarto o al quinto ya está mucho mejor. Así que tal vez te entre la tentación de interrumpirlo. Es básico que no lo hagas.

El tratamiento completo de Augmentine o amoxicilina está diseñado para acabar por completo con las bacterias que han ocasionado la infección. En caso de que lo suprimas antes de finalizar, lo normal es que algunas sobrevivan. Y, si lo hacen, dicha infección no tardará en volver a hacer acto de presencia.

Sin embargo, sí hay una serie de efectos secundarios a los que debes estar atento y que te deben empujar a dejar de darle el medicamento. En concreto, hablamos de:

  • Erupciones cutáneas.
  • Hinchazón en las glándulas de las ingles, el cuello o las axilas.
  • Inflamación de la garganta o de la cara.
  • Dificultad para respirar.
  • Puntos rojos o morados en la piel del rostro o de cualquier otra parte del cuerpo (vasculitis).

Esos son los síntomas tradicionalmente asociados a una reacción alérgica al Augmentine. Por este motivo, en caso de que aparezcan, sí que debes interrumpir el tratamiento inmediatamente y ponerte en contacto con el pediatra de tu hijo. Él le recetará la alternativa más conveniente a este antibiótico.

En definitiva, la amoxicilina para niños es un tratamiento muy común y efectivo con el que combatir infecciones bacterianas en los más pequeños. Sin embargo, no siempre es fácil de aplicar, sobre todo, si el pediatra o el farmacéutico no te lo han explicado en detalle. Así que, si te ha pasado, esperamos haberte sido de ayuda. Entra en nuestra web y descubre todos los productos de farmacia y parafarmacia que ponemos a tu disposición. ¡Confía en auténticos profesionales!

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